La alimentación consciente puede ayudarle a darse cuenta de cómo sus elecciones alimentarias afectan a su bienestar físico y emocional.
Cuando se toma su tiempo y limita las distracciones mientras come, puede apreciar los sabores, las texturas y los colores de los alimentos. Esto puede ayudarle a sentirse más satisfecho con las comidas.
Quizá se dé cuenta de que resulta más fácil elegir alimentos que le ayuden a alcanzar sus objetivos de salud cuando actúa de forma consciente. Puede reflexionar sobre cómo las decisiones que tome afectarán a su salud.
La consciencia plena también puede reducir la alimentación emocional. La alimentación emocional se produce cuando se recurre a la comida para hacer frente a sentimientos como el aburrimiento, el estrés, la tristeza o la ira. A medida que va tomando mayor conciencia de cómo sus sentimientos influyen en qué y cuánto come, podrá empezar a encontrar otras formas de gestionar sus emociones.
La práctica de la atención plena también puede ayudar a reducir el consumo excesivo de comida. Puede notar que se siente satisfecho con raciones más pequeñas cuando se toma el tiempo necesario para saborear cada bocado.
La alimentación consciente no es una dieta. Sin embargo, hay personas que logran bajar de peso al tomar mayor conciencia de su hambre y saciedad a medida que practican la alimentación consciente.